¿Podemos hacernos noruegos?

TRIBUNA: ÉTICA Y DESARROLLO

El autor afirma que la clave del éxito de las naciones es el respeto a unas reglas de juego. Afirma que el Estado fracasa cuando los ciudadanos pierden la conciencia de comunidad.

¿Ha pensado alguna vez en si usted puede fiarse de la mayoría de la gente? Aunque le cueste creerlo la respuesta esconde la clave de por qué unas naciones han progresado económica, cultural y socialmente más que otras. Dos estudios realizados hace ya más de una década por Stephen Knack y Philip Keffer y por este último junto a Paul J. Zak demuestran que existe una fuerte correlación entre honestidad y desarrollo económico. La primera investigación mide el factor confianza estudiando las  respuestas dadas por las personas de 29 países a la pregunta «¿diría usted que puede fiarse de la mayoría de la gente?», y mide también el factor conciencia cívica valorando en qué nivel consideran aceptables los ciudadanos las siguientes situaciones: cobrar un beneficio social sin merecerlo, no pagar el billete del metro, defraudar a Hacienda, quedarse con una cartera perdida y ocultar un golpe que damos a un vehículo aparcado. Pues bien, España se sitúa en la franja intermedia de la variable confianza (34,5), mientras que los cuatro países escandinavos, liderados por Noruega, se ponen a la cabeza (con 57,9 de media) y en la cola aparece Brasil (6,7).

La segunda investigación señala la fuerte correlación entre esos dos factores y el nivel de crecimiento en esos 29 países en el período 1970-1992. Detrás de cada transacción económica subyace la confianza: vendes a crédito esperando cobrar, compras esperando que no te den gato por liebre, pagas un salario confiando en que el trabajador haga las tareas propias del trabajo aunque no puedas controlar todo lo que hace…

La confianza subyace también en cada decisión de ahorro e inversión: confías en que el dinero estará en el banco cuando lo necesites, en que el Gobierno no cambiará mucho la regulación fiscal que te hace prever un beneficio determinado o en que no tendrás que pagar un soborno para obtener una autorización administrativa.

Resulta evidente que la clave del éxito de aquellas naciones debe residir en sus valores patrios, entendidos como los principios que comparten la mayoría de sus conciudadanos, y en las reglas del juego, formales e informales, que se otorgan para convivir. Y digo que debe residir ahí porque los psicólogos han descartado que exista nada parecido a lo que denominaríamos un carácter nacional, entendido como conjunto de rasgos de personalidad.

Tengo la convicción de que España nunca estará a la cabeza del desarrollo social y económico mientras no puedas adquirir prensa cogiéndola de una cesta en la calle y dejando voluntariamente una moneda (Suiza), olvidarte el portátil en el banco de un parque y volver el día siguiente con la tranquilidad de que allí lo encontrarás (Japón) o pagar tú mismo, sin cajero ni vigilante, la compra en el supermercado (Gran Bretaña).

La confianza hace más fácil los negocios, favorece la inversión y, consecuentemente, incrementa el nivel de vida de todos. La colaboración y el altruismo están en la base del extraordinario desarrollo alcanzado por el ser humano. El amor de los padres nos permite sobrevivir durante la niñez, la colaboración permitió cazar piezas más grandes y protegerse mejor de los enemigos, la ayuda al enfermo, al débil y al anciano de la tribu era la base de la cohesión. Las necesidades básicas y de desarrollo de las personas han estado cubiertas por los más próximos porque siempre ha existido el pacto no escrito de que todos, y digo todos, contribuyen al bien común.

De igual manera, en los países libres, el progreso colectivo es la mejor palanca para el progreso individual. Como ejemplo, basta observar que las grandes fortunas suelen crearse en países ricos y que los nuevos millonarios de países en vías de desarrollo surgen precisamente cuando estas naciones emergen.

Las dos investigaciones antes mencionadas también señalan que en las sociedades más homogéneas, con menos discriminación y con una distribución más igualitaria de los ingresos existe más confianza y, consecuentemente, más progreso. En las sociedades modernas es el Estado el que asume en buena medida el papel que la familia, la tribu o el poblado realizaban en el pasado: proveer bienestar y cubrir muchas de las necesidades de sus miembros.

La educación, la sanidad y, para muchos ciudadanos, la ayuda económica básica para sobrevivir -pensiones, subsidios- es ahora responsabilidad del Estado. En España, en Europa, existe un amplio consenso en que corresponde al Estado garantizar esos pilares a todos sus ciudadanos y no hay abierto un debate al respecto.

Ese nuevo rol que asume el Estado es insostenible si no tiene el contrapeso de la honestidad, tanto de sus dirigentes como del pueblo, y de la equidad. Si queremos un Estado fuerte (no es sinónimo de grande) y eficaz necesitamos dotarnos de mecanismos que garanticen que no se produce un abuso del Estado ni por parte del pueblo ni de sus líderes.

El gigantesco tamaño del Estado, comparado con el de una pequeña comunidad, hace muy difícil tanto que los ciudadanos sientan que éste es algo propio que merece la pena ser protegido como la implementación de mecanismos de control al abuso.

En el pasado, si en un poblado alguien abusaba de la solidaridad de sus convecinos era sancionado socialmente. Ahora, en la medida en que nos parece que el Estado es un ente ajeno a nosotros, se entiende permitido tomar ventaja del dinero de todos, pues parece que no es de nadie, sin recibir castigo social, y con frecuencia sin siquiera sentir uno mismo que se está aprovechando del esfuerzo de los demás.

Así, que un pensionista saque medicinas gratuitas para toda su familia, que alguien suspenda todas las asignaturas y pueda seguir estudiando en la universidad, que una institución pública tenga un 20% de absentismo laboral, que no se declaren todos los ingresos al fisco o que alguien se las arregle para cobrar el paro irregularmente son prácticas comúnmente aceptadas. Y lo que es peor, que los dirigentes monten empresas públicas, o creen puestos innecesarios, para colocar a sus amigos, que se regalen a sí mismos pensiones vitalicias, que derrochen, que justifiquen a sus compañeros corruptos, que oculten facturas o que mientan para ganar elecciones, o para permanecer en sus puestos, no nos escandaliza.

Si queremos mantener las funciones básicas y beneficios que nos proporciona el Estado tenemos dos aminos, o convertirnos en noruegos y cambiar nuestros valores colectivos y colocar la honestidad y la justicia como pilares básicos de la nación, o cambiar las regulaciones noruegas que permiten a ciudadanos y dirigentes españoles abusar del Estado.

Pensando en el corto plazo, ¿podemos los españoles hacernos noruegos? Pensando a largo plazo, ¿podemos permitirnos no hacernos noruegos?

Autor: Juan Planes, empresario, en El Mundo.Image

Así quedará la educación tras las reformas

Más alumnos por aula y más horas lectivas para los profesores en los colegios e institutos de secundaria, reducción de la oferta de titulaciones universitarias, subida del 66% de las tasas de las carreras… Éstas son sólo algunas de las medidas adoptadas por el Gobierno, que tienen como objetivo ahorrar 3.000 millones de euros en educación.

Casi nada se salva del peaje de los recortes. Ahora, le ha tocado el turno a la enseñanza, ámbito en el que el Consejo de Ministros ha aprobado un nuevo plan de acción para reducir el gasto en el sistema educativo español. En cualquier caso, serán las comunidades autónomas las encargadas de aplicar estas reformas en función de su situación económica.

Una de estas medidas consiste en un aumento temporal del 20% del número máximo de estudiantes por clase en los colegios e institutos. Hasta la fecha, la Ley Orgánica de Educación (LOE) fijaba que el máximo de alumnos por aula en 25 para la educación primaria y en 30 para la secundaria. Asimismo, los profesores que trabajan en este ámbito pasarán a tener un mínimo de 25 horas lectivas en educación infantil y primera, y de 20 en el resto de las enseñanzas.

En el caso concreto de los institutos de Bachillerato, éstos ya no tendrán la obligación de impartir por lo menos dos modalidades de este tipo de estudios postobligatorios. A partir de ahora, serán los propios centros los que se encargarán de ajustar su oferta a la demanda de los alumnos y a sus recursos.

En el ámbito de la formación profesional, los recortes han hecho que se retrase la puesta en marcha de los ciclos formativos de 2.000 horas previstos en la LOE para la FP de Grado Medio y Grado Superior. Del mismo modo, tampoco se cubrirán las bajas de los profesores cuya duración sea inferior a 10 días. Pese a todo, los cursos preparatorios para obtener el título oficial de FP continuarán funcionando como hasta ahora.

En cuanto a la enseñanza universitaria, el Gobierno apuesta porque los estudiantes de las universidades públicas paguen más por las tasas de las carreras, de manera que asuman un porcentaje más alto de su coste real. De este modo, el importe de la primera matrícula cubrirá el 15% y el 25% del precio real de las mismas, lo que supondrá un encarecimiento del 66%. A su vez, este porcentaje aumentará cada vez que el alumno vuelva a matricularse de las mismas asignaturas. Una medida similar a la que afectará a los másters oficiales. Finalmente, también se suprimirán aquellas carreras que no reúnan un mínimo de 50 alumnos (aunque Cataluña ha fijado el número en 40 estudiantes).

Aunque las comunidades autónomas tendrán la última palabra, estas medidas han puesto en pie de guerra a parte de la comunidad educativa, que ven en estas medidas un ataque a la calidad y la viabilidad de la enseñanza en nuestro país.

Fuente: web Quécursar de Deusto Formación.

Actitud… y una leyenda china

ImageHace mucho tiempo, una joven llamada Lili se casó y fue a vivir con el marido y la suegra. Después de algunos días, no se entendía con ella. Sus personalidades eran muy diferentes y Lili fue irritándose con los hábitos de la suegra, que frecuentemente la criticaba.
Los meses pasaron y Lili y su suegra cada vez discutían más y peleaban. De acuerdo con una antigua tradición china, la nuera tiene que cuidar a la suegra y obedecerla en todo. Lili, no soportando más vivir con la suegra, decidió tomar una decisión y visitar a un amigo de su padre.
Después de oírla, el tomó un paquete de hierbas y le dijo: “No deberás usarlas de una sola vez para liberarte de tu suegra, porque ello causaría sospechas. Deberás darle varias hierbas que irán lentamente envenenando a tu suegra. Cada dos días pondrás un poco de estas hierbas en su comida. Ahora, para tener certeza de que cuando ella muera nadie sospechará de ti, deberás tener mucho cuidado y actuar de manera muy amigable. No discutas, ayúdala a resolver sus problemas. Recuerda tienes que escucharme y seguir todas mis instrucciones”.
Lili respondió: “Sí, Sr. Huang, haré todo lo que el señor me pida”.
Lili quedó muy contenta, agradeció al Sr. Huang, y volvió muy apurada para comenzar el proyecto deasesinar a su suegra. Pasaron las semanas y cada dos días, Lili servía una comida especialmente tratada a su suegra.
Siempre recordaba lo que el Sr. Huang le había recomendado sobre evitar sospechas, y así controló su temperamento, obedecía a la suegra y la trataba como si fuese su propia madre. Después de seis meses, la casa entera estaba completamente cambiada. Lili había controlado su temperamento y casi nunca la aborrecía.
En esos meses, no había tenido ni una discusión con su suegra, que ahora parecía mucho más amable y más fácil de lidiar con ella. Las actitudes de la suegra también cambiaron y ambas pasaron a tratarse como madre e hija.
Un día Lili fue nuevamente en procura del Sr. Huang, para pedirle ayuda y le dijo: “Querido Sr. Huang, por favor ayúdeme a evitar que el veneno mate a mi suegra. Ella se ha transformado en una mujer agradable y la amo como si fuese mi madre. No quiero que ella muera por causa del veneno que le di”.
El Sr. Huang sonrió y señaló con la cabeza: Lili no tienes por qué preocuparte. Las hierbas que le di, eran vitaminas para mejorar su salud.
El veneno estaba en su mente, en su actitud, pero fue echado fuera y substituido por el amor que pasaste a darle a ella”. En la China existe una regla que dice: “La persona que ama a los otros, también será amada” La mayor parte de las veces recibiremos de las otras personas lo que les damos y por eso ten cuidado!!! Acuérdate siempre:
“El plantar es opcional, pero la cosecha es obligatoria, por eso ten cuidado con lo que plantas” .

Acertijo

Esto es un acertijo muy curioso. No tiene trampa.

Advertencia: Ten en cuenta que no hay trampas, no hay nada escondido y todo está a la vista. NO TE ADELANTES A VER LA RESPUESTA , INTENTA RESOLVERLO PRIMERO.
Algo más: Trata de pensarlo sólo, porque vale la pena. En particular, porque demuestra la manera sesgada en que a veces pensamos al leer ciertos textos, o al menos lo interpretamos de manera prejuiciada.
ARGUMENTO
Antonio, padre de Roberto, un niño de 8 años, sale conduciendo su coche desde su casa en Madrid en dirección a Valencia.
Roberto, va con él.
En el curre un terrible accidente. Un camión, que venía en sentido contrario se sale de la autopista y embiste de frente al coche de Antonio.
El impacto mata instantáneamente a Antonio, pero Roberto sigue con vida.
Una ambulancia del hospital de emergencias de Valencia llega casi de inmediato, advertida por quienes fueron ocasionales testigos, y el niño es trasladado al hospital.
En cuanto llega, los médicos de guardia empiezan a tratar al niño para intentar salvarle la vida pero, después de intercambiar opiniones y estabilizar sus funciones vitales deciden que el estado de Roberto es muy grave. Necesitan consultar. Además, advierten el riesgo de trasladar al niño a otro hospital y por eso deciden dejarlo internado allí, en Valencia.
Tras una junta de médicos se comunican con el Hospital de Niños de Madrid y finalmente conversan con una eminencia en el tema a quien ponen en conocimiento de lo ocurrido. Como todos coinciden en que lo mejor es dejar a Roberto en Valencia, la eminencia decide viajar directamente de Madrid hacia allá. Y lo hace.
Al llegar la eminencia, los médicos que lo trataron le presentan el caso y esperan ansiosos su opinión.
Finalmente, uno de ellos es el primero en hablar: ¿Cree usted estar en condiciones de salvar al niño?, pregunta con un hilo de voz.
Y obtiene la siguiente respuesta:
‘¡Cómo no lo voy a salvar, haré todo lo posible, si es mi hijo!’
Bien, hasta aquí la historia. Está en ti el tratar de pensar la manera en que esta historia tenga sentido. Insisto en que no hay trampas, no hay nada oculto. Y antes de que leas la solución, quiero agregar algunos datos:
a) Antonio no es el padrastro. b) Antonio tampoco es un cura.
AHORA SÍ, TE DEJO EN COMPAÑÍA DE TU IMAGINACIÓN. ESO SÍ, TE SUGIERO QUE LEAS OTRA VEZ LA HISTORIA Y , CRÉEME, EL ACERTIJO ES MUY SENCILLO DE RESOLVER.

La solución está más abajo, pero solo léela cuando te rindas.

SOLUCIÓN:
Lo notable de este problema es lo sencillo de la respuesta. Más aún, pensarás ¿cómo es posible que no se me haya ocurrido?
La solución es que la eminencia de la que se habla es LA MADRE de Roberto. Pero tenemos tan interiorizada la idea de que las ‘eminencias’ son solo hombres que no se nos ocurre que pueda haber sido una mujer.
Y esto va más allá de que puestos ante la disyuntiva explícita de decidir si una eminencia puede o no ser una mujer, nadie dudaría en aceptar esa posibilidad, sea uno mujer u hombre.
Sin embargo, en este caso falla. No siempre se nos ocurre la respuesta correcta.
Más aún: muchas mujeres que no logran resolver el acertijo, al conocer la solución se sienten atrapadas por la misma conducta machista que ellas mismas condenan.
En fin, creo que es un ejercicio muy interesante para analizar nuestros propios prejuicios y laberintos internos, al margen de nuestro género.

 

La gran lección de la Historia: no cometer los mismos errores del pasado.

Diálogo entre Colbert y Mazarino:   Acerca del Estado y la gente, durante el reinado de Luís XIV de Francia, el ‘Rey Sol’:

Colbert: Para conseguir dinero, hay un momento en que, engañar [al contribuyente] ya no es posible. Me gustaría, Señor Superintendente, que me explicara cómo es posible continuar gastando cuando ya se está endeudado hasta al cuello… 

  Mazarino: Si se es un simple mortal, claro está, cuando se está cubierto de deudas, se va a parar a la prisión. Pero el Estado…!! cuando se habla del Estado, eso ya es distinto!! No se puede mandar el Estado a prisión… Por tanto, el Estado puede continuar endeudándose. Todos los Estados lo hacen! Colbert: Ah sí? Usted piensa eso? Con todo, precisamos de dinero. Y cómo hemos de obtenerlo si ya creamos todos los impuestos imaginables? Mazarino: Se crean otros. Colbert: Pero ya no podemos lanzar más impuestos sobre los pobres. Mazarino: Es cierto, eso ya no es posible. Colbert: Entonces, ¿sobre los ricos? Mazarino: Sobre los ricos tampoco. Ellos no gastarían más y un rico que no gasta, no deja vivir a centenares de pobres. Un rico que gasta, sí. Colbert: Entonces cómo hemos de hacer? Mazarino: Colbert, tú piensas como un queso de Gruyere o como el orinal de un enfermo!!. Hay una cantidad enorme de gente entre los ricos y los pobres!! Son todos aquellos que trabajan soñando en llegar algún día a enriquecerse y temiendo llegar a pobres. Es a esos a los que debemos gravar con más impuestos…, cada vez más…, siempre más! A esos, cuanto más les quitemos, más trabajarán para compensar lo que les quitamos¡¡. Son una reserva inagotable!!.    

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Y hoy, cuatro siglos después…     el diálogo está vigente.

Indecentes – Arturo Pérez Reverte

 
INDECENTES
Me gustaría transmitirle al Gobierno pasado, al actual, y al que puede venir lo siguiente:
TENGAN LA VERGÜENZA de hacer un plan para que la Banca devuelva al erario público los miles de millones de euros que Vds. les han dado para aumentar los beneficios de sus accionistas y directivos; en vez de facilitar el crédito a las familias y a las empresas, erradicarlas comisiones por los servicios bancarios y que dejen de cobrar a los españoles más humildes €30.01, cada vez que su menguada cuenta se queda sin saldo.
 
Cosa que ocurre cada 1º de mes cuando les cargan las facturas de colegios, comunidades, telefonía, Etc. y aun no les han abonado la nómina.
PONGAN COTO a los desmanes de las empresas de telefonía y de ADSL que ofrecen los servicios más caros de Europa y de peor calidad.
ELIMINEN la duplicidad de muchas Administraciones Públicas, suprimiendo organismos innecesarios, reasignado a los funcionarios de carrera y acabando con los cargos, asesores de confianza y otros puestos nombrados a dedo que, pese a ser innecesarios en su mayor parte, son los que cobran los sueldazos en las Administraciones Públicas y su teórica función puede ser desempeñada de forma más cualificada por muchos funcionarios públicos titulados y que lamentablemente están infrautilizados.
HAGAN que los políticos corruptos de sus partidos devuelvan el dinero equivalente a los perjuicios que han causado al erario público con su mala gestión o/y sus fechorías, y endurezcan el Código Penal con procedimientos judiciales más rápidos y con castigos ejemplares para ellos.
INDECENTE, es que el salario mínimo de un trabajador sea de 624 €/mes y el de un diputado de 3.996, pudiendo llegar, con dietas y otras prebendas, a 6.500 €/mes. Y bastantes más por diferentes motivos que se le pueden agregar.
INDECENTE, es que un profesor, un maestro, un catedrático de universidad o un cirujano de la sanidad pública, ganen menos que el concejal de festejos de un ayuntamiento de tercera.
INDECENTE, es que los políticos se suban sus retribuciones en el porcentaje que les apetezca (siempre por unanimidad, por supuesto, y al inicio de la legislatura).
INDECENTE, es que un ciudadano tenga que cotizar 35/40 años para percibir una jubilación y a los diputados les baste sólo con siete, y que los miembros del gobierno, para cobrar la pensión máxima, sólo necesiten jurar el cargo.
INDECENTE, es que los diputados sean los únicos trabajadores (¿?) de este país que están exentos de tributar un tercio de su sueldo del IRPF.
INDECENTE, es colocar en la administración a miles de asesores = (léase amigotes con sueldos que ya desearían los técnicos más cualificados)
INDECENTE, es el ingente dinero destinado a sostener a los partidos y sindicatos pesebreros, aprobados por los mismos políticos que viven de ellos.
INDECENTE, es que a un político no se le exija superar una mínima prueba de capacidad para ejercer su cargo (ni cultural ni intelectual).
INDECENTE, es el coste que representa para los ciudadanos sus comidas, coches oficiales, chóferes, viajes (siempre en gran clase) y tarjetas de crédito por doquier.
INDECENTE, No es que no se congelen el sueldo sus señorías, sino que NO se lo bajen.
INDECENTE, es que sus señorías tengan seis meses de vacaciones al año.
INDECENTE, es que ministros, secretarios de estado y altos cargos de la política, cuando cesan, son los únicos ciudadanos de este país que pueden legalmente percibir dos salarios del ERARIO PÚBLICO.
Y que sea cuál sea el color del gobierno, toooooooodos los políticos se benefician de este moderno “derecho de pernada” mientras no se cambien las leyes que lo regula.
¿Y quiénes las cambiarán? ¿Ellos mismos? Já.
Juntemos firmas para que haya un proyecto de ley con “cara y ojos” para acabar con estos privilegios, y con otros.
¡¡¡ Haz que esto llegue al Congreso a través de tus amigos !!!
ÉSTA SÍ DEBERÍA SER UNA DE ESAS CADENAS QUE NO SE DEBE ROMPER, PORQUE SÓLO NOSOTROS PODEMOS PONERLE REMEDIO A ESTO, Y ÉSTA, SI QUE TRAERÁ AÑOS DE MALA SUERTE SI NO PONEMOS REMEDIO, está en juego nuestro futuro y el de nuestros hijos.
Autor: Arturo Pérez Reverte
Nota de Servando: este artículo es una copia de un correo recibido en mi bandeja de entrada por lo que la autoría de Pérez Reverte no ha sido confirmada. Perdón al autor pero es que lo firmo ahora mismo.

Los 10 radares que más multan… y los trucos para evitarlos

En 2012, los radares van a estar más activos que nunca: La DGT espera  una recaudación de 500 millones de euros, y el Ayuntamiento de Madrid,  ¡175.000 millones! Estate atento cuando pases por estos puntos.

En toda España existen más de 1.200 radares instalados en carreteras y ciudades. La DGT cuenta con unos 600 radares fijos y 286 móviles -la mayoría de estos últimos colocados en coches patrulla-. Por su parte, el servicio de tráfico catalán y el departamento de tráfico del País Vasco -que tienen transferida esta competencia- disponen de, al menos, otros 180. Y, a ellos, hay que sumar los aproximadamente 170 de las grandes capitales -Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia…-.

El inconveniente para los conductores es que estos radares no siempre están señalizados -por Ley no es obligatorio; aunque para evitar que se considerasen ‘recaudatorios’, la DGT decidió informar dónde estaban sus radares fijos-. Además, en muchas ocasiones, los agentes colocan los radares móviles detrás de postes, marquesinas, quitamiedos… para pillar desprevenidos a los conductores más despistados. Además, en muchas ocaciones, la distracción de los conductores hace que sean multados por radares móviles, colocados en un punto concreto durante, por ejemplo, una semana, durante varios días… ya que la sanción no les llega por correo a casa hasta un mes y medio después.

Y no sólo eso, tanto la DGT como las policías municipales están incorporando a su flota de radares aparatos de última generación, que usan un haz láser para detectar la velocidad, imposible de detectar por cualquier antiradar del mercado -cuando te avisan de su presencia… ya te han hecho ‘la foto’-. Y lo peor: este año tanto ayuntamientos como la DGT tienen previsto recaudar por multas de tráfico, al menos,el pasado. Sirva como ejemplo, que el Ayuntamiento de Madrid tiene previsto recaudar 180 millones de euros en sanciones de tráfico.

A qué velocidad puedes circular…

cuadro multas exceso de velocidad

*NOTA IMPORTANTE: En País Vasco (Ertzaintza) y Cataluña (Mossos) se aplica un baremo distinto a la DGT en el margen de error de los radares. – DGT (Guardia Civil de Tráfico): 10% sobre la velocidad permitida. -sanción en autovía/autopista desde 132 km/h) – País Vasco (Ertzaintza): 5 km/h hasta 100 km/h y 6 km/h a partir de 100 km/h. -sanción en autovía/autopista desde 126 km/h) – Cataluña (Mossos): 4 km/h hasta 100 km/h y un 4% a partir de 100 km/h. (sanción en autovía/autopista desde 125 km/h)

Qué cinco tipos de radares encontrarás en España:

1.- De pórtico: Son fijos y están colocados en autovías y autopistas: en los pórticos, paneles informativos… Normalmente ‘cazan’ a los vehículos que circulan por el carril izquierdo.

2.- De tramo: Son los últimos que han entrado en vigor y, mediante dos cámaras, miden la velocidad de tu coche entre dos puntos. De momento, están, sobre todo, en túneles como el en la A-6, en el túnel de Guadarrama; otro en la A-7, en el de Torrox -Málaga-; en la A-7, en San Juan -Alicante-; en la AP-9, en O Sartego -La Coruña- …

3 .- De cabina: Son fijos y los encontrarás al borde de la calzada, en la mediana o, incluso, junto a paneles o pórticos -en el lado derecho de la carretera-. Los hay en autovías y autopistas, pero también en carreteras secundarias.

4 .- De poste: Hay muy pocos, y se instalan casi siempre en las ciudades -en carretera, son residuales-. Se ubican al borde de la calzada y tienen un aspecto característico: con forma de poste y una caja encima.

5 .- Móviles: En carretera, los encontrarás en arcenes o detrás de carteles, pasos a nivel o encima de puentes. Los Multanova y los Autovelox pueden colocarse en vehículos -los Autovelox no pueden multar desde coches en marcha-.

De cualquier forma, hay radares que son conocidos por su eficacia recaudatoria. Sirva como ejemplo, que en Girona , en la localidad de Platja d’Aro hay un radar de pórtico que pone cada día una media de 133 multas, recaudando unos 6.650 euros diarios. De hecho, en sólo cinco meses ha puesto más de 21.000 sanciones por exceso de velocidad.

Los 10 que más multas han puesto en 2011 son:

1.- Ciudad Real: A-4, kilómetro 219,557. Límite de 80 km/h. Zona de curvas antes de Valdepeñas. En un mes puso 14.349 multas (12% del total). 2.- Toledo: A-4, kilómetro 41,4. Límite 100 km/h. En un mes registró 12.797 multas (10,66% del total). 3.- Valladolid: A-6, kilómetro 171,092, cerca de la ciudad de Rueda. Límite 110 km/h. En un mes acumuló 10.691 multas (9% del total). 4.- Madrid: A-4, kilómetro 13,33. Límite de 100 km/h. En un mes impuso casi 7.000 multas (5,6% del total). 5.- Madrid: A-5, kilómetro 12,07. Límite de 80 km/h.

6.- Madrid: M-40, kilómetro 52,7. Límite 100 km/h. 7.- Madrid: A-1, kilómetro 94 en Madrid en la bajada al puerto de Somosierra. Límite de 80 km/h. 8.- Barcelona: B-23, kilómetro 10,11. Límite de 80 km/h. Sentido Madrid – Barcelona. 9.- Sevilla: SE-30, kilómetro 11 en el puente del V Centenario en sentido decreciente. Límite 60 km/h. 10.- Álava: AP-68, kilómetro 33 en sentido Bilbao. Límite de 90 km/h.

Fuente: AEA. Actualizado a julio de 2011 . No se contabilizan los radares urbanos, dependientes del ayuntamiento.

Qué trucos no te servirán para defenderte de los radares…

Existen rumores sobre los radares que no son ciertos y que es importante tener claros. Estos son los falsos mitos más comunes:

1.- Si vas muy rápido, los radares no te ‘pillan’: lo cierto es que todos los radares multan hasta 200 km/h; la gran mayoría lo hacen hasta 250 km/h e, incluso, los hay que miden hasta los 320 km/h.

2.- Por la noche o si hace mal tiempo, no funcionan: en realidad, los radares tienen flashes que saltan de noche y con poca luz; lo que sí es verdad es que, con lluvia intensa, algunas fotos no suelen salir bien.

3.- Tampoco es cierto que los radares fijos sólo vigilen un sentido de la circulación, puesto que existen radares instalados en la mediana que sancionan en ambos sentidos.

4.- Si llevas un CD en la bandeja trasera del coche, no sale la foto: sin embargo, las actuales cámaras digitales que llevan los radares son insensibles al deslumbramiento.

5.- Todas las cabinas albergan un radar: en realidad, algunas cabinas tienen ‘truco’ y, dentro de ellas, no llevan radar (se van rotando).

6.- Los radares de los helicópteros de la DGT ya multan: lo cierto es que todavía no sancionan por infracciones relacionadas con excesos de velocidad, pero se prevé que comiencen a multar durante 2012 -la DGT informará oficialmente de ello-; este tipo de radar tiene una gran precisión -puede medir la velocidad de un coche hasta a un 1 km de distancia y 300 m de altura, ya que es de origen militar-, pero aún no está homologado.

Qué hacer para que no te pille un radar…

La solución más económica es usar un localizador de radares GPS -utilizan un sistema de posicionamiento y una base de datos para avisarte cuando te acercas a un radar fijo y a zonas donde se sabe que operan radares móviles-, cuyo precio oscila entre 99 y 200 euros. La mayoría de los navegadores también incluyen listado de radares, actualizable desde la web del fabricante o desde páginas como www.todo-poi.es.

Además, tampoco es mala idea contar con un detector de radares que detectan las ondas que emiten los radares fijos y móviles, advirtiendo al conductor de su presencia hasta con 500 m de antelación; su precio parte de los  350 euros aproximadamente -los únicos radares que no pueden detectar son los que usan láser para medir la velocidad-.

Precisamente, para detectar y anular los radares tipo láser están los llamados inhibidores  de radar, pero usarlos no es una buena idea:son ilegales… y llevarlos y usarlos supone una multa de 6.000 euros y la pérdida de seis puntos del carnet.

Fuente: Autofácil.es.

Oponión del bloggero: la mejor forma de que no te pillen es respetar los límites de velocidad.

Lo que quiero ahora, de Ángeles Caso

Será porque tres de mis más queridos amigos se han enfrentado inesperadamente estas Navidades a enfermedades gravísimas. O porque, por suerte para mí, mi compañero es un hombre que no posee nada material pero tiene el corazón y la cabeza más sanos que he conocido y cada día aprendo de él algo valioso. O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio. Será,quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí. El caso es que tengo la sensación -al menos la sensación- de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida.

Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescidible para vivir con dignidad. Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno. Aparto a los quejumbrosos y los malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias, sobre las que nadie derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena verdadera. Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de oro a cambio de un pedazo de pan.

Rechado el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche. Y a los malditos indiferentes que nunca se meten en líos. Señalo con el dedo a los hipócritas que depositan una moneda en las huchas de las misiones pero no comparten la mesa con un inmigrante. A los que te aplauden cuando eres reina y te abandonan cuando te salen pústulas. A lo que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser.

Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos (añado familia, y por encima mi hijo). Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y las más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila.

También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase. Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. Sólo quiero eso. Casi nada. O todo.

Artículo publicado en el magazine del 22 de enero de 2012. Me ha encantado, y por eso lo comparto.

De Arturo Pérez Reverte

Los jóvenes reporteros nunca mueren

Hace unos días volví a ver la película que rodó Gerardo Herrero  sobre Territorio comanche; que más que novela era un trozo de memoria  personal con la ficción justa para aliñar la cosa. Rodada en escenarios  tan naturales como la guerra misma, la película resiste el paso del  tiempo; con la particularidad de que, al mostrar un Sarajevo agitado por los últimos coletazos del asedio serbio, contiene un valor documental  extraordinario. Por mucho dinero que se metiese en la producción, sería  imposible reconstruir hoy el sombrío decorado de esa ciudad destruida y  peligrosa. El caso es que he visto de nuevo la película, como digo,  refrescando el recuerdo que de ella conservaba: cierta cómica  incomodidad cuando Imanol Arias, que en la peli hace de mí, o casi, se  muestra demasiado nervioso bajo el fuego -un reportero veterano, le  decíamos sin éxito, siente la guerra con los ojos, no con los oídos-, y  una sonrisa cómplice ante el modo con que Carmelo Gómez interpreta el  papel del cámara de televisión José Luis Márquez; que a mi juicio, y  también al del propio Márquez, es una de las mejores interpretaciones de su espléndida carrera de actor.
Estos días también he visto un magnífico documental de Roberto Lozano -Los ojos de la guerra, se titula- sobre los actuales reporteros. Aparte de removerme algunas  nostalgias, el documental plantea una pregunta que me hacen con  frecuencia: si echo de menos mis tiempos de reportero dicharachero de  Barrio Sésamo, y si el periodismo bélico que se hace ahora tiene algo  que ver con el de mi generación, la tribu de enviados especiales que,  criados al socaire de viejos maestros como Vicente Talón, Manu  Leguineche, Enrique Meneses, Tomás Alcoverro o Miguel de la Cuadra,  cubrimos conflictos durante el último tercio del siglo pasado. Y mis  respuestas a esas preguntas siempre se resumen en una: no lo añoro  porque ya no existe, y el periodismo de guerra actual poco tiene que ver con el de ayer. Entonces te perdías dos meses en África y al regreso tu reportaje iba en primera página; mientras que ahora, si tardas minuto y medio en dar una información, ésta se queda vieja porque ya la conoce  todo el mundo. El teléfono móvil, la conexión en directo y el ordenador  portátil acabaron con los viejos reporteros. Los enviados especiales de  la televisión son ahora bustos parlantes de terraza o ventana de hotel,  aunque no sea culpa suya: es imposible salir a la calle a buscar  información cuando debes entrar veinte veces al día en directo, y a tus  jefes interesa más decir «tenemos a alguien allí, o cerca» que lo que  ese alguien cuente; pues la misma información ya circula por la Red  desde hace rato, gracias a anónimos reporteros ocasionales que cuentan  lo que ellos mismos viven. Además, una guerra bien cubierta resulta muy  cara de cubrir, y no están los tiempos para alegrías, ni siquiera en los medios públicos. Más, cuando entre una matanza en Damasco y una final  del Barça, la peña -que ésa es otra- prefiere ver el fútbol.
Sin embargo, viendo el documental de Roberto Lozano, y  gracias a las incursiones que a veces hago en blogs de reporteros  independientes que andan por esos mundos buscándose la vida a su aire,  compruebo con admiración que el periodismo de guerra no ha desaparecido. Se vuelve más individual, tal vez. Más humilde, peligroso y vocacional. Pero allí donde no llegan los grandes medios informativos, siguen  llegando algunos hombres y mujeres, jóvenes por lo general, a quienes el ansia de aventura, la vocación, el cara o cruz de palmar o hacerte una  reputación si sobrevives, empuja a coger una mochila y jugársela.  Prefiero no estar en la piel de sus padres o de quienes los aman. Su  vida es difícil; y sus ganancias, escasas. Ninguna aseguradora se hará  responsable de su salud o su vida. Y aunque así fuera, pocos podrían  permitírsela. Pero ahí van y ahí siguen, los que aguantan la prueba. El  mundo es aún más peligroso que antes, la televisión e Internet volvieron peor y más resabiada a la gente que sufre y muere en lugares extremos; y moverse por donde crujen las costuras del mundo es una osadía suicida.  Por eso el auténtico periodismo de guerra lo hacen hoy esos chicos y  chicas solitarios y valientes, con sus blogs, sus tuiteos, sus mensajes  sobre lo que ven y fotografían en lugares hostiles y remotos. Los  últimos grandes reporteros siguen sin ser los últimos: tomaron su relevo estos parias del periodismo que con su tesón y coraje, afrontando la  falta de medios, la vida incierta, la desgracia y la muerte propias del  oficio -tales son las reglas y el precio de la aventura-, desmienten el  viejo dicho de que, en toda guerra, la primera que muere es la Verdad.